Cómo sobrevivir al amigo invisible de la empresa

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Seguimos con los tópicos navideños. Con la cena de navidad de la empresa a la vuelta de la esquina, muchos tienen la suerte o la desgracia (siempre dependerá del punto de vista de cada uno) de darse de bruces con el archiconocido ‘amigo invisible’. Si lo haces con tu familia o amigos, la responsabilidad es sólo tuya; pero si te ha tocado hacerlo en el ámbito profesional tenemos algunos consejos para regalar en el amigo invisible de la empresa.

En primer lugar, te acompañamos en el sentimiento. A más de uno le gustaría que este “amigo” fuese más visible para poder expresarle abiertamente su “gratitud” por el presente que le ha tocado. Se supone que el juego del amigo invisible está pensado para hacerlo entre grupos de personas que se conocen, se quieren, se caen bien y piensan los unos en los otros. Pero no; no siempre es así.  

Cuando el amigo invisible se hace en grupos grandes como es el caso de una empresa, es posible que te toque regalarle a gente a la que no conoces del todo bien… Al rescate acuden los regalos recurrentes como los guantes, la bufanda, la cartera o los pendientes, pero… ojo que a veces se ponen impedimentos. Que si no pueden ser más de 5 o 10 euros, que no se compre lo típico de siempre, que sea un regalo útil… Exacto: parece que es más difícil acertar con el regalo de tu compañero que llegar a los objetivos anuales. Afortunadamente hay algunos consejos para regalar en el amigo invisible de la empresa.

  • Si no tienes ni idea de qué regalar: Propón a tus compañeros que vayan diciendo en alto lo que les gustaría que les regalara su amigo invisible. Si alguien te pregunta, lo haces no para ahorrarte comederos de cabeza, sino porque tu máxima aspiración en este momento es que cada uno tenga un regalo que le haga sentirse realmente feliz y afortunado.
  • Si no quieres gastar mucho: Vas mal de pasta y sabes que a tus compañeros les encanta quedar bien… Son capaces de gastar tu paga extra con tal de recibir halagos de todo el equipo (porque, no te engañes… cuando los regalos son buenos, siempre se termina sabiendo quién los ha hecho). Tu presupuesto no da para tanto, pero… ¿y si hicieras algo con tus propias manos? El valor sentimental que tiene invertir tiempo y esfuerzo en algo artesanal te granjeará seguro ese comentario de “ohhh ¡qué currado!” que tan barato resulta conseguir.
  • Si hay confianza: Se llama “el regalo de la suegra” y es una opción perfecta para cuando hay confianza y el objetivo es echarse unas risas (además, es mucho más divertido que el amigo invisible). Todo el mundo lleva a la reunión un regalo que tenga por casa que no sea especialmente bello ni práctico (el típico trasto que da pena tirar). Este objeto se conoce vulgarmente como ‘pongo’ por la obligada pregunta “¿dónde lo pongo?”. A medida que la gente va llegando a la reunión, deja sus lujosos regalos (envueltos) sobre la mesa. Una vez que estén todos, empieza el juego. Cada uno elige un regalo y para su compañero de al lado. Una vez que todos tienen sus paquetes… ¡Es el momento crítico! Se abren los regalos, se miran las caras y se cuenta la historia de cada uno de ellos.
  • Si sois pocos en la oficina: Ya que el objetivo del juego no es irse a la tienda Apple y arrasar con todas las existencias, elegid un día y quedad todos a la salida del trabajo, poneros delante de una tienda económica y poned condiciones como: “el regalo no puede costar más de 3 euros”, “el regalo tiene que entrar en la palma de la mano”, “el regalo tiene que llevar algo de color morado” o “el regalo hay que comprarlo en menos de 4 minutos” Las risas están aseguradas y esa anotación en tu agenda de “comprar regalo del amigo invisible”, creada para incrementar tu culpabilidad, no te perseguirá durante semanas.

Por último, recuerda que no todo el mundo habrá leído estos consejos para regalar en el amigo invisible de la empresa. Si al final tu regalo no te gusta, disimula. Hay veces que tus compañeros, aunque le pongan la mayor ilusión del mundo, no aciertan con el regalo. Es de bien nacido ser agradecido: si ves un mínimo atisbo de ilusión en los ojos de la persona que regala, disimula y trágate la rabia. La ilusión es el mejor regalo de la Navidad.

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