El Darth Vader de nuestra mente

creatividad darth vader y stormtrooper

Seguro que te identificas con esta sensación: Has tenido un día completo, has llegado pronto a la oficina y tu compañero de mesa te ha invitado a un buen café caliente para desayunar y habéis pasado un agradable tiempo conversando. El día en las prácticas ha sido ameno y te han dado nuevas tareas junto a un buen feedback de tu tutor/ra. A la salida, el autobús llega tarde y está lloviendo… y para no variar, hay atasco en la carretera. Se empieza a torcer tu humor… y al llegar a casa estás bastante harto/a.

¿Te suena de algo? Seguro que sí y es que tendemos a dejarnos llevar por una programación innata de nuestro cerebro que se inclina más fácilmente hacia la infelicidad que hacia la felicidad y solemos otorgar más valor a la tristeza, el miedo, la preocupación y el enfado. Así, el neuropsicólogo Rich Hanson afirma que “nuestro cerebro es como el velcro para las experiencias negativas y como el teflón para las experiencias positivas”.

¿Pero por qué nuestro cerebro es tan cruel?
Como hemos visto en anteriores posts, nuestro cerebro evolucionó hace 100.000 años para defenderse en un entorno hostil en el que poder sobrevivir, así comenzó a dar más valor a las cosas negativas o peligrosas ya que eran más importantes que las positivas. Pongamos un ejemplo, era más importante recordar en qué cueva hay un león que dónde estaba un buen lugar para dormir a la sombra.

En definitiva, nuestra masa gris se transformó para ayudarnos a sobrevivir en un mundo lleno de peligros y la mente moderna sigue en modo alerta; así lo demuestran las investigaciones: los estímulos negativos producen más actividad neuronal que los estímulos positivos. Veamos algunos datos curiosos que nos arroja la ciencia:

  • Los sucesos negativos se guardan en la memoria a largo plazo de forma inmediata, mientras que los acontecimientos positivos requieren que pensemos en ellos de una manera activa durante 5 a 20 segundos para que queden archivados en la memoria a largo plazo. Además, los acontecimientos negativos se recuperan de la memoria con más facilidad.
  • Nos resulta complicado disfrutar de algo si sabemos que tiene algún defecto, esta es la llamada Teoría de la Interferencia: Un magnífico teléfono móvil nuevo se convierte en un móvil estropeado por el mero hecho de tener un botón que se atasca a veces.
  • Tener un buen día no influye en cómo será el día siguiente, mientras que un mal día sí suele predisponer nuestro ánimo futuro.

Conocer esta predisposición es importante, así como tenerla en cuenta.
Para contrarrestar esta tendencia negativa, necesitamos deliberadamente percibir la realidad de manera más equilibrada, realista; es decir, filtrar nuestros pensamientos y no poniendo el foco solo en lo negativo, y además, encontrar motivos que nos hagan sentir bien.

Barbara Fredrickson, psicóloga de la Universidad de Carolina del Norte, ha demostrado cómo una actitud optimista frente a la vida puede ayudar al cerebro a pelear contra esta tendencia negativa. Es importante entrenarse en ello para promover respuestas positivas y multiplicarlas, logrando así generar un amortiguador natural.

A si que ¡manos a la obra!
Te proponemos un pequeño reto: Durante esta semana, crea un pequeño diario en el que apuntes cada día 10 cosas buenas que te han ocurrido, por intrascendentes que parezcan, por ejemplo, una buena taza de té caliente entre las manos mientras el sol atraviesa la ventana.
Sabemos que puede que al principio te resulte algo complicado hacer memoria y llegar a las 10 cosas, pero verás como con tiempo te resultará cada vez más fácil y comenzarás generador sensaciones positivas para inclinar la balanza a su favor.

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