La respuesta psicológica al coronavirus explicada a través de experimentos

psicologia

Actualizado el jueves, 16 abril, 2020

Días antes de que se pusiera en marcha el estado de alarma y el confinamiento de toda España en sus hogares, ya comenzamos a ver a lo ancho y largo de todo el mundo comportamientos irracionales. Compras impulsivas en los supermercados, clientes dejando sin stock las estanterías del papel higiénico, gente arrasando con las mascarillas y guantes de las farmacias…pero ¿qué hace que nos comportemos así? ¿Por qué el ser humano se siente amenazado antes incluso de vivir el problema? He aquí la respuesta psicológica al coronavirus explicada a través de experimentos.

Antes de que todo esto pasara, los psicólogos Amos Tversky y Daniel Kahneman han querido estudiar esta situación a través de unos experimentos realizados a un grupo de personas en Estados Unidos. A esta muestra de gente se les planteó una situación hipotética: una enfermedad proveniente de Asia iba a llegar a Estados Unidos y mataría a 600 personas, según los pronósticos. Podían elegir dos tratamientos: uno que permitiría que 200 personas sobreviviesen u otro que tenía un tercio de posibilidades de salvar a 600 personas. El resultado fue que un 72% escogió la primera opción.

Curiosamente, la elección de las personas cambió cuando los psicólogos plantearon las dos opciones de manera diferente. Con la primera opción morirían 400 personas y con la segunda había un 33% de probabilidad de que nadie falleciera y un 67% de que las 600 personas fallecieran. Entonces, el resultado dio un giro de 180º: un 78% de las personas seleccionó la segunda opción.

¿A qué se debe esto? Amos y Daniel explicaron que este comportamiento se debe a que el ser humano acepta más riesgos para tratar de evitar fallecidos. Sin embargo, a la hora de la verdad, cuando la situación es real, hay otros factores que entran en juego: las emociones y, concretamente, el miedo.

Así lo demuestra otro estudio que refleja cómo las emociones, negativas o positivas, pueden afectar a las decisiones futuras de las personas. Esto se ha hecho realidad con el coronavirus. En el momento en el que las personas comenzaron a sentir miedo a contraer el virus, las mascarillas se agotaron, las compras se dispararon y las calles se quedaron desiertas. Dicho de otra manera: el miedo que sentía la población condicionó su visión de un escenario futuro (el hecho de que se agotaran los suministros de alimentos, por ejemplo) que al final podemos decir que incluso pudo provocar la situación temida (ya que, aunque había suministros de sobra, estos no llegaban a los supermercados a la velocidad que la gente los demandaba y se dieron situaciones puntuales de escasez).

Por tanto, lo que podemos sacar en claro de esta situación es que nos estamos viendo rodeados de mucha información, a veces imprecisa, que puede llevarnos a adoptar comportamientos y decisiones inadecuadas. Así que, para solucionar y salir de esta situación, tratemos de dudar y de no dar por válido todo lo que circula por Internet o en las redes sociales… y hagamos más caso a los expertos. Ellos sí tienen datos confirmados.

Sonia Muñoz
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