Cómo gestionar la frustración cuando no encuentras empleo

Actualizado el jueves, 24 septiembre, 2020

Eres joven y buscas una primera oportunidad. Vamos a tomarnos un momento para hablar de algo que probablemente estés atravesando, como son los rechazos o los silencios: cómo gestionar la frustración cuando no encuentras empleo.

En primer lugar, quiero que tengas en cuenta una cosa: ¡es normal sentirse así! Pero esa frustración puede bloquearnos, y lo que necesitamos es que nos impulse. Por eso es tan importante gestionarla adecuadamente. Hay 4 claves que te pueden ayudar:

Actitud

¡La actitud positiva es fundamental! No hablamos de procesos mágicos que atraen la suerte, sino de ser capaz de apreciar las pinceladas de oportunidad que se presentan. Y también de hacer que otros vean en ti a alguien con ganas, ilusión y mucho que aportar, y no a alguien instalado en la negatividad. Entre esos dos candidatos, ¿con quién te apetecería trabajar a ti? Debemos distinguir entre expresar un sentimiento negativo, (algo saludable, puntual y entre personas de confianza) y permitir que ese discurso se convierta en tu carta de presentación.

Flexibilidad

Cada etapa profesional es diferente, y en esta, en la que todo empieza, la flexibilidad es clave. Quizás pensabas en un puesto específico, en un sector concreto, en un lugar determinado. ¡Pero ya tendrás tiempo de llegar ahí! Pero no te cierres puertas antes de empezar. Es el momento de valorar opciones, de entender que un paso lleva al siguiente, no a cerrarte un camino. Permítete experimentar.

Aprendizaje

Cada puerta que no se abre es una oportunidad para afinar más la búsqueda. Analiza cómo estás contando lo que haces (tu CV, tus entrevistas) y también a quién. ¿Son ofertas adecuadas a tu perfil y nivel de experiencia? Unas prácticas son una buena forma de romper el conocido bucle: “Me exigen experiencia para trabajar, pero no puedo conseguirla si la piden en cada oferta”.

Autoestima y autocuidado

La búsqueda de oportunidades puede pasar factura en nuestra autoestima. El rechazo es parte del proceso, y es importante entender que se debe a la falta de ajuste entre tu perfil y las necesidades de la empresa. No olvides evitar las generalizaciones, con frases como “lo hago todo mal”. Principalmente, que otro candidato encaje en determinado puesto mejor que tú no significa que tu perfil no sea interesante. Así pues, haz un análisis realista, céntrate en lo que puedas mejorar, y destaca aquello que mejor haces. Y sobre todo, aprecia tus cualidades. Sé tu mejor embajador, y no tu crítico más duro. ¡Cuida de ti!

La primera oportunidad laboral es un hito en la carrera de todos los profesionales. Así que, ahora que ya sabes cómo gestionar la frustración cuando no encuentras empleo, recuerda: ¡Depende de ti cómo vivas el proceso de conseguirla!

Silvia Molinero
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